La inteligencia artificial ya cambió cómo se produce el trabajo legal. Un escrito que antes ocupaba la jornada de un asociado ahora sale en una fracción del tiempo, y eso pone en duda el cobro por hora que ha sostenido a los despachos. Para una empresa, la pregunta útil no es si usar IA, sino cómo se organiza el trabajo alrededor de ella y quién responde por el resultado.
En este tema explicamos el modelo nativo de IA: un cerebro legal propio de cada cliente, con su historial y sus criterios; agentes que redactan citando fuentes en lugar de inventarlas; y abogados titulados que aprueban lo que requiere criterio jurídico. También comparamos las opciones que tiene una empresa para cubrir su trabajo legal, un despacho externo, un departamento legal interno o un equipo apoyado en agentes, con lo que cuesta y lo que resuelve cada una.
Completan el tema el marco que aplica hoy al uso de IA en México, que todavía no tiene una ley específica, y lo que conviene preguntarle a un proveedor antes de subirle un expediente.